En el último par de años hemos producido algunas mejoras orientadas a adaptar la compañía a las nuevas exigencias del mercado. Diseñamos una estrategia de crecimiento orgánico a partir de la cual flexibilizamos nuestra estructura y añadimos las gerencias de Operaciones y la de Desarrollo, implementamos los softwares SIG JIA y ProPlanner para optimizar nuestra gestión interna y externa, creamos la unidad de Planificación y Control de Gestión para ayudarnos a perfeccionar nuestros procesos y, más recientemente, un grupo representativo del equipo JIA trabajó en una planificación estratégica a tres años, persiguiendo el mismo objetivo. Todas estas acciones son el reflejo de lo que he comentado en ediciones anteriores y que tiene relación con la capacidad de re inventarse, ser resilientes y salir fortificados de la crisis por la que atraviesa la industria en la que nos desenvolvemos.
Hasta ahora nos distinguíamos por ser los mejores en términos de nuestra calidad técnica, sin embargo eso se ha convertido en la condición de partida. La pregunta que ahora toca hacernos es ¿en qué podemos mejorar? Estamos en un momento en que debemos meter los pies al barro, volver a las trincheras para re conocer el mercado. Sólo así podremos obtener la creatividad que se necesita para inventar la manera de agregar valor a nuestra organización y clientes. Ya se trate de la creación de nuevos servicios o una forma distinta de realizar un proceso, todos debemos darnos a la aventura de re pensar nuestro trabajo.
Los invito a mirar hacia afuera, reunirse con los clientes en otras instancias, con los colegas y ex compañeros, a participar de las actividades del rubro. Dirijamos la atención hacia nuestro alrededor en busca de una nueva perspectiva que permita fortalecernos aún más como empresa. Ahora, más que nunca, las puertas están abiertas para recibir todas las ideas.
































