Impacto ambiental v/s costo en el uso de la leña

Nuestra Senior MARCELA ALDAY escribió la siguiente columna de opinión para el sitio web de la revista forestal Lignum, sobre el impacto ambiental del uso de la leña a nivel casero. También pueden ver la publicación directamente acá.

Según la Comisión Nacional de Energía, en 2012 el 18,1% de la energía primaria en Chile (estimada en calorías generadas por cada tipo de combustible) provino de la combustión de leña y biomasa. En tanto, en 2002 la participación de la leña en la matriz de energía primaria  fue de un 16,4%, lo que demuestra un incremento del uso de este tipo de combustible.

Usar leña en nuestro diario vivir genera un gran impacto ambiental, en más de un sentido. El primero, y quizás el más irreversible, corresponde a la tala – muchas veces indiscriminada – de especies nativas, conducta avalada por un mercado informal sin ningún tipo de fiscalización ni certificación, lo que se traduce en una significativa destrucción de nuestro recurso forestal. Por otro lado, está el uso incorrecto de la leña, ya que cuando está húmeda genera combustión ineficiente, lo que emite una cantidad importante de material particulado que contamina la atmósfera. Esto, nuevamente, sin ningún tipo de control. Finalmente, dependiendo del aparato donde se queme la leña, también se produce contaminación intradomiciliaria, la que afecta directamente a los habitantes del hogar.

Sin embargo, la leña sigue siendo uno de los combustibles preferidos en nuestro país debido a su menor costo, ya que es entre cuatro a cinco veces más barata que otros combustibles disponibles en Chile, como son la electricidad, gas y petróleo.

De acuerdo al estudio “Análisis del Potencial Estratégico de la Leña en la Matriz Energética Chilena”, realizado por la Corporación Chile Ambiente para la Comisión Nacional de Energía en el año 2008, “el consumo de leña promedio por hogar, en el 2005, en la ciudad de Temuco era de 6 m3 valorado en $86.000. El costo en salud (pública y privada) asociado a ese consumo, se estimó en un poco más de $420.000 anuales (gasto público y privado). Esto quiere decir que el costo en salud asociado al uso de la leña en los hogares es cinco veces más que el costo del combustible.”

Por consiguiente, el gran desafío está en encontrar la manera de controlar el uso de leña a nivel domiciliario, con el objetivo de minimizar el impacto ambiental y disminuir la influencia de esta combustión en la salud de las personas. Todo esto, sin afectar en la economía de los hogares que hoy en día la utilizan.

Los pasos que se han dado en Chile parecieran ir por el camino correcto, partiendo justamente por un Sistema Nacional de Certificación de Leña. Queda pendiente la regulación que atañe a los dispositivos de combustión fuera de Región Metropolitana, en zonas como Temuco, Valdivia, Puerto Montt y Coyhaique.

Sin embargo, más allá de la fiscalización pareciera ser mucho más importante la educación a los usuarios de este combustible, quienes son, al fin y al cabo, los que finalmente deciden qué leña usar y cómo usarla. En la práctica, es la ciudadanía la que debe tomar conciencia de los efectos que genera el uso de la leña en su entorno. Para ello, se debe informar apropiadamente a la comunidad sobre  los efectos ambientales y daños a la salud que conlleva el mal uso de la leña, en contraposición a las otras opciones existentes en el país, las que si bien tienen costos más elevados son menos perjudiciales en todos los sentidos.

Lo anterior, sin olvidar hacerse cargo de buscar una solución para los hogares incapaces de asumir el costo de los combustibles alternativos, o el uso de la leña con tecnologías más apropiadas. Todo esto redundará en un ambiente con menor contaminación, con el consiguiente beneficio para la vida y la salud, sobre todo de los ancianos y los niños.

Marcela Alday, ingeniero senior de Jaime Illanes y Asociados Consultores.