Palabras de nuestro Gerente General: La importancia de innovar

08/04/2015

En esta nueva edición me gustaría hablar de la relevancia que ha ido adquiriendo la innovación dentro de las empresas. Quiero partir de la base de que la innovación no es igual para todos. Para los consumidores supone mejores productos en términos de calidad y precio, servicios más eficientes, y como resultado, una mejor calidad de vida.

Para las empresas, se trata de producir bienes y servicios bien diferenciados, preferidos por sus clientes, o de emplear técnicas productivas más eficientes que sus competidores. Aquellas empresas preocupadas por innovar contarán con el conocimiento necesario para dar una respuesta rápida y eficaz a las amenazas competitivas de sus rivales. Todo ello se traduce en la posibilidad de crecer sostenidamente, generar más y mejores empleos, incrementar las remuneraciones y mejorar las condiciones laborales de todos nosotros.

La innovación también supone que creemos valor de manera constante, interpretando y anticipándonos a las necesidades de nuestros clientes actuales y futuros. Todos podemos innovar en la medida en que podamos aportar buenas ideas, pero no siempre debemos relacionar la innovación con grandes inversiones y productos nuevos y sofisticados. Hacer las cosas bien o como siempre las hemos hecho ya no sirve si no nos vamos adaptando a un mundo que está en constante cambio. Existen múltiples ejemplos a nuestro alrededor que nos indican que la innovación está presente en nuestras vidas y en nuestro trabajo. Que un teléfono pueda hacer llamadas y recibirlas, es lo mínimo que se le puede pedir, pero hoy gracias a la innovación desde estos dispositivos se envían correos electrónicos, se mandan mensajes, o se reproduce música.
Dentro de unos años consideraremos que esas operaciones son las mínimas que le podemos pedir a un dispositivo celular, es decir, nosotros mismos cambiamos nuestros parámetros de exigencia y debemos pensar que nuestros clientes esperan lo mismo de nuestro trabajo. La innovación determina entonces nuestra capacidad de competir frente a otras empresas. Por tanto cuando hablo de la necesidad de innovar estoy hablando de la necesidad de ser mejores, de superarnos, de diferenciarnos del resto.

Aunque el campo más común para el desarrollo de la innovación sea el tecnológico esta puede aplicarse en muchos otros ámbitos desde proyectos socioeconómicos, hasta en nuestra vida social. En cualquier caso se tratan de cambios constantes en busca de una mejora. Implantar nuevas ideas no es fácil y debe suplir o complementar a las ya existentes. Debemos reinventarnos para así garantizar una continuidad a nuestro trabajo y nuestra empresa.

Jaime Illanes Piedrabuena