Con el objetivo de evaluar la posibilidad de llevar a la práctica un soñado anhelo en JIA, el 8 de noviembre pasado reunimos a un equipo de profesionales para trabajar en lo que sería la puesta en marcha del beneficio de salida temprana los viernes. Así, Gonzalo Cornejo, Daniela Fuentes, Daniel Gomez-Lobo, Susana Herrera, Fernando Iturriaga y Pilar Segovia se reunieron semanalmente durante un mes, para darle forma concreta a este beneficio, evaluando sus alcances, límites, excepciones y por sobre todo, el impacto positivo en el clima laboral y en la productividad de la oficina.
Cuando se diseña este tipo de beneficios, a pesar de lo que pudiera parecerle a la mayoría, no es llegar e implantarlo, ya que siempre hay muchas situaciones que pudieran generar complicaciones y que finalmente no se consiga el resultado esperado. En este caso, con la participación de este equipo pudimos considerar la mayor cantidad de soluciones a los problemas que pudieran presentarse, dejando además especificado un proceso de evaluación permanente para ir corrigiendo y mejorando lo que no se pudo prever.
El principio básico de la aplicación de este beneficio en régimen, es que las horas no trabajadas los viernes deben restarse de las horas muertas, o en su defecto las horas de administración, no las horas de propuesta, ni mucho menos las de proyecto.
Al mismo tiempo, siempre se debe considerar que este beneficio no está por sobre las políticas y principios de la empresa, sino que los complementa, por lo que siempre estarán primero los compromisos con y para los clientes y la seguridad y bienestar de los empleados de la empresa.
Por lo tanto, al igual que los otros beneficios como la flexibilidad horaria, los permisos durante la jornada de trabajo, el trabajo remoto, etc., este beneficio se basa en la confianza de que todas las personas tendrán un comportamiento responsable con nuestros clientes, la empresa y sus compañeros de trabajo.
Lo más importante es que entendamos muy bien el sentido de este beneficio, que tiene como objetivo mejorar nuestra calidad de vida, a la vez que mantenemos nuestra productividad, asegurando un equilibrio virtuoso entre el trabajo en JIA y nuestro mundo personal.
P.D.: Para los millennials les queda la tarea de averiguar sobre el título de esta nota.
