Hoy nos encontramos en un punto en el que hemos logrado avanzar, avanzar en lo que debe ser el cimiento de la prevención de riesgos, la Cultura de Seguridad, que es necesario continuar fortaleciendo.
“Hemos basado nuestro trabajo en una metodología de mejoramiento continuo, buscando conseguir cambios graduales e ir avanzando en forma paulatina, pero sobre todo constante. En ningún caso hemos buscado un cambio brusco en el que la prevención sea vista como una imposición. Creemos firmemente que de esta forma podremos contribuir a que la seguridad esté en cada uno de nosotros arraigada como algo propio por un beneficio en común.”, refiere Daniela Escobar, Experta en Prevención de Riesgos.
Esto ha significado la creación de un camino. Un camino que comenzó a ser construido con muchas dificultades siendo un tanto inestable, pero que paso a paso a lo largo del tiempo y basado en un gran esfuerzo y dedicación se ha ido desarrollando y fortaleciendo. Para que esta construcción siga siendo firme y productiva es necesaria la tarea de todos, por esto, hoy nuestro gran desafío es la conducta.
Para continuar con este desafío, comenzaremos con la implementación de una nueva etapa, en la que el principal objetivo es que todos los integrantes de JIA puedan desarrollar sus labores en ausencia de efectos no deseados; esto, considerando que ya se encuentran establecidas una serie de actividades y comportamientos, tales como la preocupación de los jefes de proyecto por la evaluación de riesgos por medio de las autorizaciones de terreno, de los senior en que los controles sean respetados, de las gerencias por la preocupación en el seguimiento en las cargas de terreno, en la aprobación de realización de cursos de conducción y adquisición de elementos de protección personal y elementos de seguridad y por sobre todo, de gran parte de los profesionales staff quienes con su comportamiento en terreno han permitido alcanzar dos años y medio sin accidentes con tiempo perdido, para este grupo que está más expuesto por su actividad.
Sin dejar de lado todos estos avances, en esta nueva etapa comenzaremos a ocuparnos de la gestión de incidentes, complementándola con el autocuidado ya alcanzado, este complemento se debe a que el autocuidado no sólo va ligado al desarrollo de la conciencia del riesgo y el respeto por ello, sino que debe estar ligado también a la comunicación y a la gestión integral.
Para ello hemos comenzado con los Cierres de Terreno, reunión a la que asisten los participantes de cada terreno y el jefe de proyecto, creando una instancia en la que los participantes pueden dar a conocer con detalle todos aquellos sucesos no deseados que originaron un incidente, ya sean accidentes, cuasi accidentes, material, operacional y/o ambiental, además de peligros que pudieron detectar y que no fueron considerados de manera previa, entregar los chequeos de camioneta y análisis seguro de trabajo, definiendo en conjunto medidas de control.
Es importante mencionar que para este nuevo desafío contaremos con el apoyo del Comité Paritario, quienes dentro de su plan de trabajo han establecido una Campaña de Reportabilidad de Incidentes, ésta junto a las Reuniones de Cierre y al desarrollo e implementación del Plan de Gestión en Caso de Incidentes por parte del Departamento de Prevención de Riesgos, buscan visibilizar los incidentes que no derivan en accidentes de trabajo con tiempo perdido, para poder gestionarlos, cuantificarlos, adelantarse a posibles accidentes, capacitar, educar y rediseñar las acciones que correspondan. Hoy tenemos una visibilidad parcial y requerimos la participación de todos en JIA, fortaleciendo una cultura preventiva.
Es fundamental tener presente que la finalidad de los reportes en ningún caso busca identificar culpables, sino causas y en función de ellas, medidas de control que eviten una repetición. Se trata de no subestimar los efectos y erradicar los excesos de confianza, ligados a pensamientos tales como, “pero si antes no hacíamos esto, ¿por qué ahora sí?” O, “pero si siempre vamos y nunca ha pasado nada”.
El comportamiento de cada uno de los que formamos parte de JIA es el factor fundamental que logrará alcanzar nuestro gran objetivo, la creación de una Cultura de Seguridad arraigada como algo propio.