08/04/2015
MARCELA ALDAY, GERENTE DE OPERACIONES
La clave de nuestro éxito
Una pregunta válida en nuestro diario de quehaceres, respecto de los proyectos presentados al Sistema de Evaluación Ambiental, es qué cosas debemos hacer (o no hacer) para lograr aprobaciones. Partimos de la idea que los EIAs son más complicados que las DIAs, así que nos referiremos preferentemente a los primeros.
Ejemplo de caso positivo tramitado por JIA: Nuestro último EIA aprobado fue la Central Kelar (convertida a gas), con RCA del 20 de junio de 2013. De eso han pasado casi dos años. Si bien hoy día estamos bajo la óptica de un nuevo Reglamento, resulta interesante analizar las razones de esa rápida aprobación, puesto que además se obtuvo la RCA en sólo 72 días legales (184 días corridos).
Según Marcela algunos factores relevantes que incidieron en esta aprobación expedita fueron:
- Un proyecto de generación eléctrica que se modificaba de carbón/petcoke a gas, lo que desde el punto de vista de la “información pública” podía mostrarse como muy beneficioso.
- Un cliente que confió en la experiencia de JIA y tomó sus propuestas para mejorar su proyecto.
- Se definieron muy bien los “temas claves” de este estudio.
- Un equipo interno de trabajo de tamaño medio, muy bien consolidado y enfocado al objetivo, todos “bailando al mismo ritmo”.
- El trabajo en equipo con el cliente y sus asesores ambientales internos y también externos.
Ejemplo de caso negativo: En la vereda contraria, los proyectos que han salido tempranamente del Sistema, o han sido rechazados, son muchos. Para Marcela un caso digno de analizar fue el EIA presentado por Collahuasi para llevar agua desde la zona alta de la región de Antofagasta hasta sus Operaciones en la Región de Tarapacá, donde se declaraba que la extracción de agua no era materia del EIA – y éste se centraba sólo en el transporte desde un punto a otro. Aunque pareciera lógico, para Marcela Alday, era absolutamente inviable pensar que un proyecto así podía ser aprobado, considerando que hace años las mineras han ido por la línea de abastecer sus necesidades de agua con plantas desaladoras, y además, es del todo necesario considerar el impacto de la extracción de agua (aunque se realice desde hace décadas atrás para abastecimiento humano). Lo que se puede extraer de este proyecto es que desde el punto de vista de la información pública no tenía nada de positivo y generaría un rechazo unánime por parte de ONGs y Comunidades Indígenas lo que propició la salida del Sistema.
Resulta imprescindible cuestionarse varias ideas: ¿Cuál fue el rol que cumplió el consultor en este caso? ¿Hacer solamente un EIA? o ¿aconsejar al cliente sobre la potencial peligrosidad de presentar un proyecto así al sistema?
También se han dado casos en los que algunos EIAs, aún en etapa de preparación, son pasados de una empresa consultora a otra, habida cuenta de la falta de líderes en los equipos de trabajo que definan el camino a seguir, y las pautas técnicas para cada estudio específico a realizar.
En definitiva, son muchos los errores que se pueden cometer en el quehacer diario, desde malos o deficientes equipos de trabajo, líderes que no lideran, proyectos deficientes o pocos definidos, falta de planificación y organización; pobre o nula comunicación y confianza entre el equipo de trabajo y/o con el cliente, equipos internos no consolidados o dañados por una mala relación… pero lo importante es identificar esos errores para no repetirlos en un futuro y por supuesto identificar las acciones que sí se han hecho bien para seguir replicándolas y mejorándolas.
Cita destacada:
“Los proyectos que son exitosos presentan siempre factores comunes asociados a una planificación simple y temprana, con un equipo de trabajo definido y que se amplía a medida que se requiere, buena comunicación y consejos claros, y a veces duros, al cliente. Crear confianza, tanto interna como con el cliente y una buena relación de trabajo, facilita enormemente la tarea, y es un factor relevante en el éxito de nuestro trabajo.”