El área de Arqueología es la encargada de evaluar el impacto ambiental de los proyectos de inversión sobre el patrimonio cultural de un lugar que, en general consiste en restos de estructuras y objetos que fueron hechos y utilizados por nuestros antepasados, muchas veces bajo tierra o escasamente detectables.
Para realizar esta labor, el trabajo comienza con un análisis bibliográfico de los antecedentes sobre la prehistoria e historia temprana de la zona donde se va a emplazar un proyecto y continúa con una prospección arqueológica de campo donde se buscan y registran los elementos culturales existentes. Si es que se reconocen sitios arqueológicos durante este ejercicio, se evalúa la necesidad de caracterizarlos y delimitarlos. Ello se realiza a través de la excavación de “pozos de sondeo arqueológicos”, pequeñas excavaciones que se distribuyen en la superficie del sitio, generalmente conformando algo parecido a un tablero de ajedrez. De esta manera, se pueden comprender mejor las características del sitio y tener una primera aproximación acerca de su antigüedad y del tipo de actividades que ahí se desarrollaron. Todo este análisis se plasma en la sección de Patrimonio Cultural de una Declaración o Estudio de Impacto Ambiental, proponiendo medidas de mitigación (en general protección física de un sitio) o compensación, en caso que corresponda.
El trabajo del área de Arqueología es muy estrecho con el de Cartografía, pues el análisis de los resultados que se obtienen en terreno debe ser apoyado por herramientas cartográficas. De igual manera, se colabora con Geografía en el ámbito del estudio humano, especialmente cuando se trata de comunidades indígenas. Actualmente están capacitándose para estudios de arqueología subacuática, para lo cual trabajan en coordinación con Limnología.
Entre los principales logros del equipo se cuentan la realización de un trabajo inédito de delimitación de sitios utilizando herramientas estadísticas, la sistematización – y aprobación de medidas- de más de catorce mil registros arqueológicos para un mismo proyecto y la asesoría técnica para la implementación de un parque rupestre con más de doscientos bloques rocosos con petroglifos, entre otros.
El equipo está compuesto por once personas y está liderado por María Elena Noël, quien además es Jefe de Proyectos junto a Paulina Acuña y Catalina Gutiérrez. El staff de arqueólogos está formado por Mónica Millán, Camila Palma, Bernardita Pavez, Rodrigo Riveros, Claudia Silva y Xuan Trenor. También cuenta con la antropóloga social, María Eugenia Espiñeira, y la conservadora Loreta Torres.
“Anécdotas en terreno hay muchas. Entre ellas, recuerdo la vez en que un compañero arrendó un solo teléfono satelital para poder comunicarnos entre los miembros del equipo en los lugares donde no llega la señal de celulares, el que no pudimos usar por razones obvias. En otra ocasión, el mismo compañero calculó 1 litro de agua diario por persona para una campaña en pleno desierto y llevó de almuerzo 1 tarro de atún, 1 palta y 1 tomate para un equipo de 4 personas.” María Elena Noël.





























