El matrimonio fue el día 17 de febrero de 2018, en pleno verano y en la casa de mis suegros. Siempre quisimos casarnos en la parcela para hacer una fiesta más casera y con nuestra gente. Es por eso que toda la preparación fue en la misma casa, vimos llegar a los invitados, los recibimos, realizamos una ceremonia simbólica con un diácono amigo y celebramos nuestra fiesta en el patio de la casa. También nos tocó despedirlos!
Nos gustó mucho nuestra propuesta de celebración porque fuimos anfitriones en todo momento, así todo fue más cómodo y relajado. no queríamos tanta estructura, de hecho no habían mesas de invitados, sino dos grandes hileras con todos los invitados mezclados para que justamente fuese una instancia de compartir. Lo pasamos muy bien y tenemos un recuerdo imborrable!
