Esa es la pregunta clave para enfrentar los desafíos de este año y es bajo este pilar que se funda todo el proceso de gestión del desempeño, que acaba de cerrar el ciclo de retroalimentación del año 2015.
No se trata de mirar para atrás y lamentarse de las fallas o volver a reconocer los aciertos. Lo más importante en todo el proceso es
mirar hacia adelante y definir cómo va a ser mi 2016: ¿Cómo voy a mejorar mis fallas? ¿Qué cosas nuevas quiero aprender? ¿En qué
nuevos espacios quiero aportar? ¿Cómo voy a mantener mi buen desempeño?
Todo buen proceso de gestión del desempeño se funda en estos pilares, con la visión de que las personas necesitamos retroalimentación para poder mirarnos con claridad respecto de
nuestras fortalezas y debilidades y así poder gestionarlas en nuestro plan de crecimiento profesional.
Dada su cultura y dinámica del mercado, la empresa ha ido consolidando otros conceptos de desarrollo de personas que son relevantes. Por ejemplo, asumir el rol educativo de los líderes de la organización y retroalimentar no sólo en el proceso formal. Aprender a evaluar desde las fortalezas y no desde las debilidades, que es tan propio de nuestra Idiosincrasia y concordante con esto último, buscar en conjunto con cada persona los espacios en donde confluyan lo más cercanamente posible, la motivación, las competencias y las necesidades del negocio.
Este proceso de evaluación formal que acaba de finalizar permitió tener esta conversación con cada uno, pudiendo entregar feedback,
pero al mismo tiempo recibir información muy relevante para la organización. Muchas gracias a todos los líderes que realizaron
tanto la evaluación como las reuniones de retroalimentación, dándole la importancia que se requiere; y gracias a todos los evaluados que aportamos con nuestras ideas e inquietudes al
desarrollo de nuestra empresa.
