Las catástrofes naturales, la desaceleración económica, o simplemente cambios inesperados hacen que los escenarios de algunas empresas se tambaleen y es por ello que hoy las organizaciones demandan profesionales mucho más competentes, preparados para el cambio, las crisis financieras, las adversidades, listos para enfrentar dificultades y para cualquier situación que se les presente.
Que el escenario actual es adverso es una realidad, no sólo en nuestra empresa, sino a nivel país. Hay una menor inversión, se han paralizado algunos proyectos y todo eso ha afectado a algunos de nuestros clientes y esto nos ha obligado a desvincular a algunas pocas personas de nuestro equipo. Como empresa estamos haciendo todo lo posible por salir adelante asumiendo costos importantes manteniendo, en lo posible, nuestro equipo de trabajo en forma intacta. Más allá de las circunstancias particulares, la vida de JIA no se termina con esta crisis. Somos capaces de salir adelante; lo hemos hecho otras veces, lo haremos ahora y, estoy seguro, tendremos que hacerlo en el futuro. La única manera de conseguir el éxito es sobreponiéndonos a las adversidades y reinventándonos todos y cada uno de nosotros.
Esta capacidad de la que estoy hablando no se enseña en las universidades, sino que se aprende con la vida, y aunque algunos puedan considerarla una habilidad blanda son muy pocas las personas que la desarrollan en su favor o las que valoran su importancia. Estoy hablando de la resiliencia. Esta habilidad ayuda a las personas, profesionales y organizaciones a recuperarse rápida y efectivamente ante cualquier adversidad, extrayendo lo bueno de lo malo, visualizando lo positivo de una situación negativa, y sacándole provecho. La resiliencia personal en muchos casos se consigue traspasar a las organizaciones cumpliendo con los objetivos trazados y eso pretendemos en JIA.
Ahora más que nunca vamos a valorar esas competencias blandas que nos posibiliten formar equipos con más desempeño, liderar proyectos en ambientes de fuertes indefiniciones en que la única constante es el cambio y mantenernos mentalmente equilibrados ante posibles presiones. Definitivamente, las competencias duras, ya no bastan sólo para poder avanzar hacia delante en escenarios de incertidumbre. La actitud también cuenta y mucho. Desde aquí quiero animarlos a ese cambio en el que también me incluyo. Preparémonos nosotros y a los próximos profesionales, en el desarrollo de estas habilidades y competencias personales básicas en tiempos revueltos.
Jaime Illanes Piedrabuena